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Poblados fantasmas en San Luis Potosí

Cerro de San Pedro

En tiempos pasados y gracias al decubrimiento de las minas que se esconden entre la vegetación de las montañas, nació un próspero y bello poblado; su historia influyó en la fundación de la capital del estado.

Antes de la conquista, esta región fue habitada por indigenas Huachichiles, se dice que fue un Huachichil llamado Cualiname el que dio a conocer el oro a un fraile franciscano, quien dio aviso al Capitán Miguel Caldera; Caldera mandó entonces una expedición a cargo de Gregorio de León, Juan de la Torre y Pedro de Anda para verificar el descubrimiento, se dice que llegó haber piedras de oro del tamaño del puño de la mano.
Pedro de Anda nombró al lugar Cerro de San Pedro del Potosí en honor al santo de su nombre y Potosí en alusión quizás al cerro de Potosí en Bolivia, donde se extrajo mucho oro durante la conquista.

Debido a la escazes de agua, las haciendas de beneficio, los edificios administrativos y las casas de los mineros se ubicaron en el reciéntemente fundado pueblo de San Luis Potosí, hoy capital del Estado. Por su parte las actividades mineras se siguieron realizando hasta el año de 1948 cuando se suscitó una huelga que resultó en el abandono de las minas. Por su parte la compañía decidió irse del lugar pero antes dinamitó la mina, provocando que el pueblo cayera en decadencia.

De esos ayeres sólo quedan algunas construcciones, dos monumentos históricos catalogados como Patrimonio de la Nación: La iglesia de San Nicolás de Tolentino, patrono de los mineros, y el Templo Parroquial de San Pedro Apóstol, el cual estuvo a punto de caerse después de que en 1765 perforaron por debajo un túnel minero.

La fachada de la parroquia presenta los característico nichos potosinos de principios del siglo XVII. Para 1770 la sacristía se adornó con frisos, la torre con cantera y el altar originalmente de estilo barroco se sustituyó por un neoclásico. Destaca la cúpula por los marcos de sus ventanas.

A un lado de la parroquia de localiza la presidencia municipal en donde encontrarás una pintura que representa el descubrimiento del oro en la región con las imágenes de los españoles y los Huachichiles.

Y es precisamente todo este ambiente silencioso el que hace atractivo este lugar, que se rompe con las voces que cuentan la historia de este pueblo; se trata de las personas que viven en el cerro San Pedro, aproximadamente 120.

Para quienes desean visitarlo hay un restaurante que abre los fines de semana, se llama "El Nopal", además del servicio de comida tiene un pequeño museo "cósmico" que muestra algunas cosas extrañas que se han encontrado.

Un taller de artesanías donde se pueden comprar algunas fotografías del poblado, collares de piedra y piedras con minerales incrustados.

Arriba del taller de artesanías hay una mina, única que se ha acondicionado para ser visitada, se le conoce como la "Mina de la Cárcel" porque fue utilizada para este fin a finales del siglo XIX. Es interesante visitarla ya que se cuentan las historias de mineros y posteriormente de los presos que estuvieron ahÍ.
En cuanto al hospedaje hay una persona que renta algunos cuartos, aunque lo más recomendable es hospedarse en la ciudad de San Luis Potosí.

Para llegar a esta poblado, desde el Centro Histórico de San Luis se toma la carretera San Luis Potosí-Real de Potosí, luego se siguen los señalamientos que dicen Templo de San Pedro.

Real de Catorce

También en San Luis Potosí nos encontramos con otro pueblo minero del que sólo queda el recuerdo, se llama Real de Catorce.

Su nombre original era "Real de Minas de la Limpia Concepción de los Álamos de Catorce", posteriormente cuando los indígenas que habitabann el lugar antes de la llegada de los españoles lo incendiaron y volvieron a reconstruir se le cambió el nombre a "Real de Minas de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de los Álamos de Catorce". Con el tiempo esta denominación perdió vigencia porque visitantes y lugareños le decían simplemente "Catorce", finalmente se renombró como "Real de Catorce".

La abundante estracción de plata le dio vida al pueblo pero cuando las minas dejaron de producir, la gente emigró a otras partes de México en busca de trabajo. La zona pronto se convirtió en un pueblo fantasma que resucitó a finales del siglo XX, teniendo como principal fuente de ingresos el turismo nacional e internacional.

Pudieramos pensar que el abandono del lugar no tiene atracción pero los edificios abandonos nos invitan a regresar en el tiempo y poder imaginar como era el diario vivir de sus habitantes.

Encuentra más información sobre este poblado que además se considera mágico. Presiona aquí.

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